Mantenemos el espíritu original

 

Cuando allá por 1998 se fundara Molde Azul, pocos pensaban en cómo llegaríamos a cumplir 20 años. Allí, en una nave alquilada, empezó a caminar este proyecto que tanto ha evolucionado y tanto nos ha hecho crecer.

Sin embargo, hay cosas que no han cambiado.

  • Nuestro espíritu innovador, pues seguimos en constante evolución y crecimiento. Ampliamos constantemente nuestra zona de confort buscando nuevas formas de hacer las cosas. Ferias, congresos, internacionalización, nuevos productos y un largo de etcétera. Si el movimiento se demuestra andando, nosotros somos movimiento constante hacia delante.
  • La cultura del esfuerzo. Un manido dicho que, no obstante, llevamos en nuestro ADN empresarial. Nadie regala nada y es por esto que cada día luchamos por mejorar y hacer nuestro trabajo de una manera más eficaz y eficiente.
  • El equipo humano por encima de todo. Dicen que una cadena es tan fuerte como el eslabón más débil. En Molde Azul pensamos que esto es totalmente cierto y sabemos que todo sería en vano si no fuera por nuestros empleados, colaboradores y todas las personas que cada día invierten su tiempo y esfuerzo en salir adelante. 
  • Nuestro entorno como foco. Aunque resulte extraño en una empresa que ha ampliado su mercado a países de todo el mundo, nuestro entorno más cercano es vital. Vila-Real, Onda, Betxí, Artesa… No queremos olvidar ni quiénes somos ni de dónde venimos. 
  • Apoyo al deporte local. Porque nos sentimos plenamente identificados. Esfuerzo, trabajo duro y en equipo para alcanzar el éxito.

Si durante 20 años esta filosofía y valores nos han proporcionado tantas alegrías y éxitos, ¿por qué íbamos a cambiarlos?